02 marzo 2010

Myanmar (2)

Seguimos con el resumen del viaje (link a la primera parte del viaje)

Tras 10 horas de agradable paseo por carreteras polvorientas, llenas de baches y con camiones que venían en dirección contraria sin quitar las largas ni frenar (nos teníamos que salir al arcén todo el rato, con momentos de cero visibilidad, un poco chungo la verdad), llegamos a Nyaung U, el pueblo donde nos alojaríamos en la zona de Bagan.

Bagan fue una de las capitales del imperio birmano hasta el siglo XIII, cuando los Mongoles arrasaron con todo. Hasta entonces sus habitantes habian ido construyendo templos y más templos, llegando hasta más de cuatro mil (de los que hoy en día solo queda la mitad).

El primer día hicimos un tour (en carro de caballo) con guía por los principales templos de la zona.




















El atardecer es increíble.




Lara siempre pierde en sus negociaciones con los ventas locales




El segundo día, para variar un poco de tanto templo, hicimos una excursión de medio día a un monasterio que hay en la cima de un monte, un paisaje muy a lo Meteora en Grecia.

Este es el Mount Popa








Por la tarde volvimos a Bagan y alquilamos unas bicis para dar unas vueltas y perdernos por toda la zona de templos.

La experiencia fue increible, ya que no había prácticamente nadie más por toda esa zona y tuvimos la oportunidad de pasear (o pedalear) rodeados de templos del siglo XI (y nos hizo un pedazo de día, sol y buena temperatura aún siendo Enero).










Al día siguiente cogimos un avión hasta Mandalay, otra de las antiguas capitales del imperio. Mandalay no tiene el ambiente rural del lago Inle o Bagan, es una ciudad mucho más grande y sucia/caótica como Yangon.

Detalle de comida local



Con solo un día para visitar la zona de Mandalay, aprovechamos para coger un taxi/tuk-tuk a primera hora para que nos llevara a lo más interesante




Las vistas desde Mandalay Hill (no merecía la pena)




La enorme pagoda (que se quedó sin terminar) de Mingun






y el famoso puente de madera de Amapura (O’Bein Bridge), muy bonito para la puesta de sol.











Con esto dimos por terminado el viaje, ya que el siguiente dia fue otro de estos dias mortales, perdidos entre vuelos y aeropuertos (volamos a Yangon y luego a Singapur).

Muchas experiencias, mucha interacción con la gente local (tener a Larita en el viaje ayuda mucho!) y ademas un viaje muy barato (calculé 550 euros en total absoluto, de los cuales mas de la mitad se fueron en los 4 vuelos).

Recomendable Myanmar, y especialmente ahora que esta abriendose al turismo.